domingo, 13 de mayo de 2012

LA IMPORTANCIA DE BENDECIR TODO LO QUE EMPRENDES


LA IMPORTANCIA DE BENDECIR TODO LO QUE EMPRENDES
Bendecir significa desear y querer incondicionalmente, totalmente y sin
reserva alguna el bien ilimitado para los demás y para los acontecimientos
de la vida, haciéndolo aflorar de las fuentes más profundas y más íntimas de
tu ser.  Esto significa venerar y considerar con total admiración lo que es
siempre un don del Creador, sean cuales fueren las apariencias. Quien sea
afectado por tu bendición es un ser privilegiado, consagrado, entero.
Bendecir, significa invocar la protección divina sobre alguien o sobre algo,
pensar en él con profundo reconocimiento. Significa también llamar a la
felicidad para que venga a él.  Bendecir significa reconocer una belleza
omnipresente, oculta a los ojos materiales.  Es traer a tu vida exactamente
lo que necesitas en el momento presente para crecer, avanzar y llenar tu
vida de gozo.
El simple arte de Bendecir, al despertar, bendice tu jornada, porque ya está
desbordando una abundancia de bienes que tus bendiciones harán aparecer.
Porque ese bien lo único que espera es una señal tuya para poder
manifestarse.  Al cruzarte con la gente por la calle, el auto, en tu lugar
de trabajo, bendice a todos. La paz de tu bendición será la compañera de su
camino, y el aura de su discreto perfume será una luz en su itinerario.
Bendice a los que te encuentres, derrama tu bendición sobre su salud, su
trabajo, su alegría, su relación con el creador, con ellos mismos y con los
demás.  Bendice a todos en todas las formas imaginables, porque esas
bendiciones no sólo esparcen las semillas de la curación, sino que algún día
brotarán como otras tantas flores de gozo en los espacios áridos de tu
propia vida.  Bendice tu ciudad, tus gobernantes y a todos como los
educadores, enfermeras, barrenderos, sacerdotes y prostitutas.
Cuando alguien te muestre la menor agresividad, cólera o falta de bondad,
responde con una bendición silenciosa.  Bendice totalmente, sinceramente,
gozosamente, porque esas bendiciones son un escudo que los protege de la
ignorancia de sus maldades, y cambia de rumbo la flecha que te han
disparado.

Es imposible bendecir y juzgar al mismo tiempo. Mantén en ti ese deseo de
bendecir como una incesante resonancia interior y como una perpetua plegaria
silenciosa, porque de este modo serás de esas personas que son artesanos de
la paz, y un día descubrirás por todas partes el rostro del Creador del
universo.  Y por encima de todo, no te olvides de bendecir a esa persona
maravillosa, absolutamente bella en su verdadera naturaleza y tan digna de
amor, que eres tú mismo.

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