Cuando estos sentimientos aparecen, es importante intentar combatirlos. Si no lo hacemos así, corremos el riesgo de que se transformen en creencias sobre nosotros mismos y acabemos actuando de acuerdo con ellas, impidiéndonos así desarrollar todas nuestras capacidades y posibilidades, asustados ante la idea de tener un nuevo fracaso.
El primer paso es evitar la autocrítica negativa que surge cuando no logramos lo que queremos o tenemos que hacer frente a una situación de este tipo, permitiendo que lo negativo oculte por completo nuestras partes positivas. Debemos dejar de ver la situación como una catástrofe sin solución, para ver qué opciones tenemos.
Ser comprensivos con nosotros mismos y perdonarnos por el hecho de que las cosas no hayan salido como esperábamos también es importante. En lugar de atacarnos, debemos ver la situación como una oportunidad de crecer y mejorar, de valorar en qué nos hemos equivocado y cómo podemos solucionarlo.
Es importante que nos esforcemos en recordar que nuestra valía no depende del éxito o del fracaso. Nuestro valor como personas, nuestras cualidades y las habilidades que tenemos no se invalidan porque las cosas no hayan resultado como esperábamos. Debemos, en estos momentos, centrarnos en nuestras cualidades positivas, para no dejarnos arrastrar por la negatividad.
Finalmente, no olvides realizar actividades que te gusten, ya que te ayudarán a sentirte mejor y a aumentar tu autoestima.

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